La yema de huevo: ¿perjudicial o saludable?

Share on linkedin
Share on facebook

“Puedes comer la clara de forma ilimitada”, “el consumo de yemas debe limitarse a 2 por semana”, “si tienes el colesterol alto, no deberías ni probarlo”, “los huevos son los principales responsables de tu hipercolesterolemia”, “la yema no debe consumirse puesto que contiene mucha grasa “mala”…¿Cuántas veces has escuchado este sinfín de afirmaciones sobre la yema de huevo? ¡Por más que se repitan, las mentiras, mentiras son! 

Es cierto que, en los últimos años, las afirmaciones al respecto han cogido un rumbo más permisivo promoviendo un mayor consumo de este alimento. Pese a ello, el mito permanece. Hemos pasado de creer “a pies juntillas” que no debemos consumirlo, a no saber si hacerlo o no. 

La controversia continúa y, aquí, voy a intentar desmontarla. 

Propiedades de la yema de huevo 

La yema de huevo constituye una excelente fuente de hierro, fósforo, potasio, magnesio, vitaminas del grupo B (B12, B9 o ácido fólico, B8 o biotina, B6, B2 y B1), vitamina D (es uno de los pocos alimentos que contiene vitamina D de forma natural ), colina (precursora de la acetilcolina que ayuda a propagar el flujo nervioso e interviene positivamente en la creatividad, la ira, la agresividad, la atención, el aprendizaje, la sed, la sexualidad, la cantidad de sueño y la gestión del pensamiento) y lecitina (impide que el colesterol sea absorbido por el organismo). 

Los ácidos grasos de la yema de huevo 

En cuanto a sus grasas, aunque es cierto que la yema de huevo contiene grasas saturadas, su aporte graso es fundamentalmente de ácidos grasos insaturados. Estos son beneficiosos para nuestra salud, sobre todo a nivel cardiovascular y nervioso.

Cabe destacar su contenido en ácido araquidónico. Se trata de un ácido graso semi-esencial (se hace esencial en ausencia de ácido linoleico) que participa positivamente en los procesos inflamatorios. No obstante, hay que ser cuidadoso puesto que su exceso es muy perjudicial puesto que provoca: artritis, eccemas, psoriasis y algunas enfermedades autoinmunes. 

Antioxidantes 

Por otro lado, la yema de huevo es rica en antioxidantes, especialmente en luteína y zeaxantina. Recuerda que los antioxidantes son capaces de retrasar el daño y envejecimiento celular, y por tanto promueven el correcto funcionamiento de nuestro organismo. 

Yema de huevo y colesterol 

¡Ah, casi me olvido! Otro de sus beneficios es que nos aporta colesterol. Sí, he dicho “beneficio”. 

Sé que llevan años diciéndote que el colesterol es malo. Sin embargo, esto no es del todo cierto. El colesterol es una sustancia imprescindible por su implicación en los procesos de: 

  • Fabricación de hormonas, tales como la testosterona. 
  • Síntesis de vitamina D. 
  • Mantenimiento de la fluidez de las membranas celulares. 
  • Segregación de bilis (actúa en la digestión de las grasas). 

Pese a sus beneficios, en exceso resulta perjudicial. No obstante, lejos de lo que piensas, estos niveles no vienen muy determinados por la cantidad de colesterol consumido con los alimentos. Puedes obtener más información sobre la biosíntesis de colesterol y cómo controlarla en mi artículo “¿Cómo comer para controlar el colesterol?”

Retirar la yema de huevo de la dieta no es inteligente ni aconsejable. Estaríamos privándonos de sus numerosos beneficios sin obtener ninguna ventaja. 

La avidina no está en la yema

Por cierto, el huevo tiene una sustancia que se llama avidina. Esta sustancia se une a la biotina e impide su absorción. Para evitarlo, deberemos cocinar los huevos suficientemente. 

Deja un comentario

Disfrutar de tu salud es posible si sabes cómo

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso.

Reserva ya una consulta informativa, totalmente gratuita!