Psoriasis y probióticos: entendiendo a la microbiota

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La psoriasis constituye una de las enfermedades cutáneas más estudiadas hasta el momento. Sin embargo, su patogenia todavía no se conoce por completo, aunque parece que la microbiota es una de las piedras angulares de su origen y, por tanto, que los probióticos podrían ser esenciales en su tratamiento.

El estudio de la influencia de la microbiota en el desarrollo y mantenimiento de las enfermedades de la piel comenzó en la primera mitad del siglo XX. Por aquel entonces, se sospechaba e investigaba una posible relación entre un estreptococo comensal situado en la nasofaringe y la psoriasis.

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad cutánea de tipo autoinmune caracterizada por un estado inflamatorio crónico que da lugar a la aparición de lesiones epidérmicas elevadas, rojizas, secas y descamativas que generan picor, escozor y/o dolor. Dichas lesiones suelen aparecer en codos, rodillas y cuero cabelludo, aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Además, diferentes investigaciones la relacionan con la aparición de enfermedades crónicas como la artritis, la diabetes, el síndrome metabólico, la enfermedad inflamatoria intestinal y otras de tipo cardiovascular.

Su aparición resulta de la alteración del sistema inmunitario, aunque sus causas todavía se desconocen. No obstante, parece que hay un consenso claro a la hora de reconocer el papel de la genética y la influencia de factores externos como el estrés, el uso de medicamentos, las infecciones y el consumo de alcohol o tabaco.

Además, la investigación actual reconoce la presencia de cambios en la microbiota de la piel y el intestino como factor desencadenante del inicio y desarrollo de la enfermedad, posiblemente por el importante papel que juega la microbiota en el desarrollo y mantenimiento del sistema inmunitario.

De hecho, por si todavía no te has dado cuenta, te diré que tanto las enfermedades asociadas a la psoriasis como los factores externos implicados en su desarrollo están relacionados con desequilibrios de la microbiota. ¿Casualidad? No lo creo.

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El papel de la microbiota intestinal

El término microbiota intestinal hace referencia al conjunto de billones de bacterias que viven en el organismo humano desempeñando funciones inmunitarias, cerebrales, digestivas, metabólicas y endocrinas. Los filos predominantes son: Firmicutes (Lactobacilos y Clostridios), Bacteroidetes (Bacteroides y Prevotella) y, en menor medida, Actinobacterias (Bifidobacterias).

En este sentido, se sabe que las personas con psoriasis presentan una microbiota intestinal que difiere de aquella que es propia de sujetos sanos. Los investigadores encuentran que existe una reducción de algunas especies con abundancia de otras y esto podría explicar la elevada prevalencia de síntomas gastrointestinales en este tipo de pacientes.

De hecho, una investigación publicada en 2018 por la revista científica Scientific Reports estudió la microbiota intestinal de 52 personas con psoriasis y la comparó con la de 300 personas sin dicha enfermedad, encontrando un aumento de Firmicutes (Faecalibacterium y Ruminococcus) y Akkermansia, junto a un descenso de las especies pertenecientes al género Bacteroides.

¿Qué causa su desequilibrio?

Durante la concepción y el embarazo, el desequilibrio de la microbiota intestinal está asociado a malos hábitos por parte de los progenitores. En la edad pediátrica, suele asociarse a nacimientos por cesárea y lactancia artificial. En los adultos, la disbiosis intestinal suele venir dada por patrones dietéticos insaludabres, estrés, infecciones, uso de antibióticos y consumo de sustancias tóxicas como el tabaco o el alcohol.

Además, la alteración de la microbiota intestinal también puede surgir por el desequilibrio de la microbiota de la piel; existe una comunicación bidireccional entre piel e intestino, posiblemente a través del sistema inmunitario.

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Dermobiota y psoriasis

Hablamos de `dermobiota´ para referirnos al ecosistema microbiano que habita en la superficie de la piel. Su densidad bacteriana media se sitúa en torno a 10.000.000 bacterias/cm² y, lejos de lo que se venía pensando hasta el momento, está colonizada por 19 filos y unas 150 especies diferentes.

Los filos predominantes en la piel son: Actinobacterias (cara, cabeza, cuello y ombligo), Firmicutes (flexuras y pliegue inguinal), Proteobacterias y Bacteroides (extremidades y axilas). Los géneros más abundantes son: Corynebacterium, Propionibacterium, Streptococcus y Staphylococcus.

La función de la dermobiota es actuar de barrera física e inmunológica y, cuando se altera, puede aumentar la reactividad del sistema inmunitario, algo que ocurre en la psoriasis. De hecho, la dermobiota de las personas con psoriasis también difiere de la de aquellas que no padecen dicha enfermedad.

Un estudio pubicado en 2019 por Frontiers in Microbiology comparó la dermobiota de 34 sujetos con psoriasis con la de 25 personas sin ella. Los resultados mostraron un aumento del género Streptococcus con descenso de Propionibacterium. Además, se encontró una gran cantidad del hongo Malassezia sympodalis, algo que ya se observó en el año 1980.

¿Cuáles son las causas de su desequilibrio?

Una dermobiota alterada casi siempre es consecuencia de una microbiota intestinal desequilibrada. No obstante, hay otros factores que ejercen un impacto negativo de manera directa: los antisépticos, los cosméticos, el uso de antibióticos, los productos de higiene, la contaminación ambiental y algunos materiales presentes en la ropa.

Probióticos: un nuevo tratamiento contra la psoriasis

El tratamiento con probióticos -cepas de microorganismos vivos- y prebióticos -sustancias no digeridas que llegan al colon para ser digeridas por los microorganismos- ha demostrado ejercer efectos inmunomoduladores y puede fortalecer tanto la función barrera de la piel como la del intestino, reduciendo la inflamación y mejorando así los síntomas asociados a la psoriasis.

Se trata de modular la microbiota intestinal para reestablecer su equilibrio y el de la dermobiota, y así recuperar el normal funcionamiento del sistema inmunitario.

En este sentido, parece que Lactobacillus casei LC11 y Bifidobacterium lactis BL04 constituyen las especies bacterianas más efectivas para el fortalecimiento del sistema inmunitario. No obstante, es imprescindible hacer un ciclo de probióticos que, además, nos ayude a eliminar especies dañinas y recuperar la biodiversidad.

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